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CORRE, CORRE, QUE TE PILLO

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      Corre, corre, que te pillo        Esta frase podía resultar enormemente atractiva cuando éramos pequeños y pequeñas. Pero mi pregunta es: ¿sigue resonando en tu interior?       En esta sociedad, en la que no hacer nada se ha convertido en una de las tareas más difíciles, precisamente es, esta tarea, la que nos permite estar con nosotr@s mism@s y dedicarnos un tiempo de calidad, para escucharnos. Y no me refiero a los pensamientos, sino a esa voz intuitiva que sólo quiere lo mejor para nosotros y nosotras.      Esto no es nuevo y, a mi parecer, viene germinando desde que, ir solo al cole, ya no era suficiente, porque, lo normal, es pasar mucho más tiempo fuera de casa, ocupándonos, distrayéndonos, para crear tanto foco en el exterior, que suponga nuestra propia desconexión.      Ahora, lo que vende es, la especialización. En el  Máster de Coaching que terminé hace unos meses, para captar cli...

LA PACIENCIA COMO ALIADA. ¡FELICES FIESTAS!

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      En un mundo donde queremos todo, AHORA, las respuestas, las contestaciones, los likes.      Localizar a alguien, porque necesitamos contarle algo que minutos después no tendría tanta importancia.      Hacer una fotografía con el móvil para compartirla ya, rápido, y perdernos en el vacío de la reacción externa.      Miles de ejemplos que denotan la necesidad de conexión con la burbuja de superficialidad que se está creando en torno a esta red de mentiras. Los más vulnerables, expuestos a los super poderes de iconos de los diferentes modelos de negocio.        Siempre han existido los mandamases que mueven los hilos, pero si nos estamos convirtiendo en marionetas, por lo menos que tengamos la posibilidad de volver a recobrar la libertad, la elocuencia, el poder de cortar los hilos y conectar con la esencia que se diluye por las alcantarillas, como la lluvia que nos da la vida.    ...

Saltar hacia una escala de conciencia superior

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      El caso es que, basándonos en la Escala de Conciencia de Hawkins, podríamos decir que nos pasamos la mayor parte de la vida adulta, en las frecuencias más bajas. Esta gráfica, u otras parecidas, podrían formar parte de nuestros hábitos durante los momentos más importantes del día: antes de dormir y justo al despertarnos.       Empezar a tomar acción para elevar nuestro nivel de conciencia puede ser puntual, o lo podemos convertir en un hábito. Si este hábito, además se hace desde el amor incondicional, la neutralidad y la alegría, podemos vibrar en esas frecuencias más altas.       Dependiendo de nuestra escala de valores, tendremos una forma de ver y sentir lo que hacemos mejor o peor, para estar en un nivel u otro. Pero, mi pregunta es: ¿Y si la escala de valores que tenemos como base de medida es errónea?¿Y si, según la epigenética, en nuestro ADN hemos heredado cargas emocionales, culpas, vergüenzas de las que no somo...

SALIENDO DEL MENÚ INCONSCIENTE

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           Siempre tenemos la posibilidad de cambiar algo, AUNQUE SEA POCO, de lo que solemos hacer, PERO, el cansancio, el panorama que nos venden y, jugando con las palabras,...con las vendas en los ojos, sólo compramos lo que momentáneamente nos llena: consumimos de forma inconsciente.       Y, sí, también consumimos de forma inconsciente nuestros propios pensamientos. Esos pensamientos no somos nosotros y, aún así, están formados por energía. No los vemos, pero podemos sentirlos . Te adelanto algo, demostrado en la teoría del desdoblamiento de Jean Pierre Garnier Mallet: al final, estamos creando un mundo lleno de pensamientos que vibran o emiten una energía, dependiendo de su color: véase la escala de conciencia de Hawkins     Imagina que estás sentado en un restaurante donde hay una cinta transportadora que pasa comida constantemente.... Solemos elegir lo que está mejor envuelto, lo que ya sabemos que nos gusta pero,...

Danzando alrededor de mi pozo

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          Cuando no hemos aprendido a querernos y respetarnos, a escuchar nuestro corazón, voz interior o, como sientas que necesitas denominar a esa parte vulnerable y herida que vive con nosotros desde los primeros años de vida, esta falta de escucha interior, se puede manifestar de muchas formas.       No estamos a gusto en nuestra piel, en nuestras vidas, en el trabajo o, incluso, en el tiempo libre. Con nada, con nadie o, a veces, solo son pinceladas que tiñen de oscuridad la alegría. Si te ocurre esto, algo está pasando y cuanto antes lo descubras, mejor.       Jugarnos la paz mental o, el equilibrio que tanto cuesta conseguir en un mundo ruidoso, mientras damos vueltas alrededor de un pozo, en el que pensamos que nunca daremos un traspiés. Me he permitido subirme a esa pequeña muralla circular que divide el suelo de la fatídica caída. ¡Qué aventura! ¡Qué vértigo! A un lado, lo conocido, al otro, la oscuridad.  ...

Reflexiones de desamor

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                 Me quedo en blanco, cuando las voces callan, cuando las risas tiemblan, cuando la valentía se pierde entre los renglones de las promesas.       Y, lo admito, me enfado para luego, serenarme, y ver cómo aún estoy herida. Agradezco, a mi fugaz compañero de cortejo y fábulas, que me sirva para trazar los límites que aún no he puesto ni verbal, ni físicamente y, estos, se hagan visibles a mis ojos y a mis sentidos.       Créanme, no busco culpables, ni excusas, ni lamentarme. Busco transformarme, elevarme, quererme, respetarme y dejar salir a la luz las palabras que no aprendí por el camino. Busco dar valor a mi voz, sin que me sienta pequeña por entonar el grito de guerra para conseguir mi libertad.        Y, con estas palabras, exprimo el agrio sabor de una ilusión lastimada. Sólo se trata de partes de mí a las que no he permitido que les diera el sol y, viendo que no han m...

Un jueves cualquiera

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     Con una capacidad asombrosa para darse la razón a sí misma, comenzó a hacer un balance sobre su vida y las decisiones con las que fue acompañando sus días y sus noches.      Algunas de ellas fueron impulsivas, otras, necesitaron de argumentos más contundentes tanto a favor, como en contra.       De nuevo otra encrucijada; otra elección que tendría sus consecuencias; ni mejores ni peores, sólo consecuencias.       El cielo azulado con toques grises de aquel ocho de enero iba a influir en todos los planes que empezaban a cuajarse en su mente y a plasmarse en su agenda.        Javier había quedado en recogerla pero ella cambió el lugar del encuentro.  Le apetecía seguir paseando por la avenida llena de árboles, esos que cambian de color dependiendo de la estación y que le propiciaban sombra en los días más calurosos o dejaban pasar los rayos del sol en cuanto el frío hacía alarde de su prese...