Danzando alrededor de mi pozo

      

   Cuando no hemos aprendido a querernos y respetarnos, a escuchar nuestro corazón, voz interior o, como sientas que necesitas denominar a esa parte vulnerable y herida que vive con nosotros desde los primeros años de vida, esta falta de escucha interior, se puede manifestar de muchas formas.

      No estamos a gusto en nuestra piel, en nuestras vidas, en el trabajo o, incluso, en el tiempo libre. Con nada, con nadie o, a veces, solo son pinceladas que tiñen de oscuridad la alegría. Si te ocurre esto, algo está pasando y cuanto antes lo descubras, mejor.

      Jugarnos la paz mental o, el equilibrio que tanto cuesta conseguir en un mundo ruidoso, mientras damos vueltas alrededor de un pozo, en el que pensamos que nunca daremos un traspiés. Me he permitido subirme a esa pequeña muralla circular que divide el suelo de la fatídica caída. ¡Qué aventura! ¡Qué vértigo! A un lado, lo conocido, al otro, la oscuridad. 

      He oído las voces que provienen de esa oscuridad y que tanto miedo me han provocado, tanto como para mirar hacia el otro lado e irme. Pero resuenan y me siguen llamando y he vuelto a acercarme. Al descuidarme, mientras volvía a subirme a la muralla y, en ese estado de letargo que me ha provocado el desocuparme de la parte más importante de mi vida, me he caído. No sé cuánto ha durado esa caída pero parece que ha sido una eternidad, el mismo tiempo que no he priorizado mis sentimientos, mi valía, mi dignidad. 

      Pero una mañana me desperté y sabía que había tocado fondo. Mi golpe, mi rotura de la realidad que había creado para conformarme con ser cada vez menos yo, coincidió con la apertura de una pequeña rendija por donde entraba una luz cegadora. 

     Me atreví a empujarla, puesto que, después de sobrevivir a esa caída, ya  no tenía miedo y, me encontré con una niña pequeña, que ya no supo cómo llamar mi atención para que dejara de mirar hacia afuera y buscara dentro de mi sombra. 

     No era un pozo. No era real lo que yo veía, ni cómo lo veía...eran mis miedos, mis sombras, mis frenos...no digo que sea fácil, ni que sea tu momento, pero con una buena escucha se puede lograr. 

                                                              CARMEN ESTAR NOW 

                                                                   Septiembre de 2025



Comentarios

  1. Silvia Fdez.28/9/25, 23:46

    El amor verdadero siempre te ayuda a vencer tus miedos. Puedes mirar ese pozo tranquilamente desde dentro o desde fuera porque esa fuerza amorosa te impulsa hacia la autenticidad y transparencia de tu ser.
    Escúchate con amor de manera compasiva e incondicional y verás cuánta abundancia puedes sacar del pozo de tu alma y tu corazón.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Si te apetece comentar algo o preguntarme, suelo responder en poco tiempo.

Entradas populares de este blog

Reflexiones de desamor

MIENTRAS ESPERO

SALIENDO DEL MENÚ INCONSCIENTE