Danzando alrededor de mi pozo
Cuando no hemos aprendido a querernos y respetarnos, a escuchar nuestro corazón, voz interior o, como sientas que necesitas denominar a esa parte vulnerable y herida que vive con nosotros desde los primeros años de vida, esta falta de escucha interior, se puede manifestar de muchas formas. No estamos a gusto en nuestra piel, en nuestras vidas, en el trabajo o, incluso, en el tiempo libre. Con nada, con nadie o, a veces, solo son pinceladas que tiñen de oscuridad la alegría. Si te ocurre esto, algo está pasando y cuanto antes lo descubras, mejor. Jugarnos la paz mental o, el equilibrio que tanto cuesta conseguir en un mundo ruidoso, mientras damos vueltas alrededor de un pozo, en el que pensamos que nunca daremos un traspiés. Me he permitido subirme a esa pequeña muralla circular que divide el suelo de la fatídica caída. ¡Qué aventura! ¡Qué vértigo! A un lado, lo conocido, al otro, la oscuridad. ...