Reflexiones de desamor
Me quedo en blanco, cuando las voces callan, cuando las risas tiemblan, cuando la valentía se pierde entre los renglones de las promesas.
Y, lo admito, me enfado para luego, serenarme, y ver cómo aún estoy herida. Agradezco, a mi fugaz compañero de cortejo y fábulas, que me sirva para trazar los límites que aún no he puesto ni verbal, ni físicamente y, estos, se hagan visibles a mis ojos y a mis sentidos.
Créanme, no busco culpables, ni excusas, ni lamentarme. Busco transformarme, elevarme, quererme, respetarme y dejar salir a la luz las palabras que no aprendí por el camino. Busco dar valor a mi voz, sin que me sienta pequeña por entonar el grito de guerra para conseguir mi libertad.
Y, con estas palabras, exprimo el agrio sabor de una ilusión lastimada. Sólo se trata de partes de mí a las que no he permitido que les diera el sol y, viendo que no han madurado, las expongo a la luz y al calor para que endulcen y saborear, así, la legitimidad de equivocarme para seguir aprendiendo.
Qué sería de nuestras vidas si lo supiéramos todo. Yo, me dejo llevar y eso conlleva caerme,
magullarme, reírme de mí, perdonarme y tomar aire para llegar a mi destino.
Carmen Estar Now Agosto 2025
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